sábado, 13 de febrero de 2010

Medicina Holística I


Holismo no es un término médico, es la aplicación de una forma de vivir y ver el mundo a la práctica médica. Proviene del griego Olos en el sentido de “todo”, “entero” o “completo”, pero principalmente expresa una correspondencia: un todo formado por partes que se relacionan entre sí constituyendo una estructura que se modifica a sí misma. El entorno (social, económico, emocional, geográfico, histórico) se agrega al enfoque tradicional de órganos y estructuras que enferman. Una persona es a la vez un conjunto ordenado de células; es el trabajo que realiza; es parte de una trama social; es familia; es parte del hecho religioso que nos sentimos identificados; es materia emocional; entre otros tantos aspectos en que uno participa, nos guste o no.

La educación holística es una formación personal: uno es a la vez el maestro y el alumno. La premisa que nos mueve aquí sería algo así: lo que es comprensible para el maestro, también puede ser comprensible para mí. La persona que ha dicho tal o cual cosa no se considera como fundamento de dicho conocimiento, es solo una referencia. Se estima que la opinión del doctor tal o del profesor cual, carece de una jerarquía superior solamente por ser dichas por esa persona; quien da la importancia necesaria a una opinión o un conocimiento es uno mismo. Cuando esto no es posible, simplemente no podemos hablar sobre determinado aspecto, se impone el silencio.

La medicina es una disciplina artesanal y eminentemente práctica. La aproximación holística en medicina es un intento de comprender la relación médico-paciente-institución (colocada en una posición central), además de pretender guiar a sus elementos hacia una forma sana de vivir. Desde este punto de vista la consulta médica comienza con el saludo. En ese momento se encuentran tres mundos: el paciente que necesita ayuda y la solicita; el equipo médico que se compromete en poner lo mejor de sí, sin garantizar resultados y la institución que da soporte a todo el sistema. El paciente deja de ser el portador de una enfermedad que hay que curar (sujeto pasivo) y pasa a ser parte activa en el proceso terapéutico. Es quien supervisa su tratamiento, no se le impone un diagnóstico ni los estudios necesarios ni las indicaciones médicas.

Para tomar decisiones se debe estar informado. La educación médica le corresponde al equipo médico, lo que el paciente necesita saber es todo lo correspondiente a lo que le aqueja, no tanto una formación médica completa. La formación como individuo, como ser, es una tarea personal e intransferible. Ambas formaciones son necesarias, pero una parte no puede saber que sucede en la otra. La tarea que se impone es preguntar. Si estas en posición de paciente y dudas de cuánto tiempo debo esperar para medir el colesterol una vez iniciado el tratamiento con dieta, ejercicio y medicación, pregunta a tu médico. Si estas en posición de médico y necesitas saber si el cuadro depresivo ha mejorado luego de iniciada la terapia con un psicólogo y el uso de medicación, pregunta a tu paciente.

Si vas al médico y le tienes miedo, no vayas a ese médico. Si ese médico no te valora como persona, no vayas a ese médico. Sigue buscando. No siempre te atenderá la misma persona a lo largo de toda tu vida. Sigue buscando. Permite que otra persona sea tu médico, la clave aquí se denomina confianza. Confiar, en este caso, es permitir que puedan sugerirte cambios creativos que logres implementar para convivir con la situación de enfermedad. La opinión médica se razona como la mejor opinión en su materia. La decisión final sobre qué hacer en tu vida, tu enfermedad, en tu mundo, con tus cosas, siempre es tuya.


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