Medicina Holística II
Intentemos responder estas preguntas ¿De qué estoy enfermo cuando enfermo? ¿Qué parte de mi se ha enfermado?
Aproximémonos a través de un caso clínico. Ana se ha encontrado un bulto en su mama derecha. Como su madre ya fue operada de cáncer de mama, consulta a su médico esa misma semana. Se realizan los estudios necesarios que confirman la sospecha. Un tiempo después es operada, se retira media mama y los ganglios de la axila derecha. Culmina el tratamiento con medicamentos intravenosos y se decide no realizar radioterapia en vista a una cirugía de reconstrucción mamaria.
Luego, al cursar un cuadro depresivo/ansioso se agrega al tratamiento, por indicación psiquiátrica, medicación antidepresiva, para la ansiedad y el insomnio. Se deriva a valoración por psicólogo. Han pasado once meses desde el diagnóstico. ¿Podemos responder las preguntas iniciales? Aun no.
A esta descripción le debemos agregar otros aspectos también importantes. Sabemos el nombre de la paciente pero nada conocemos de su edad, con quién vive, cómo ha tomado la situación de la madre, qué circunstancias preceden al diagnóstico, qué sucede con el apoyo necesario, cómo ha abordado el tema de la muerte, cuál es la estadificación del cáncer de mama, entre otras muchas condiciones.
¿Quién ha enfermado? La respuesta tradicional pone en el centro a la enfermedad del paciente: es un paciente con cáncer. Desde una perspectiva holística quien ha enfermado es todo el paciente y su mundo. Su cuerpo está mostrando que existe una relación que no es armónica. Su mente debe adaptarse en forma creativa. Cada momento, cada situación requiere adaptación creativa. Esta tarea también debe aprenderse. Todo el paciente ha enfermado, no sólo su mama: el ajuste debe ser de todo el paciente.
El mundo ha cambiado, pero ¿qué incluye su mundo? ¿La pareja está? ¿ayuda, complica o actúa indiferente? Lo mismo nos preguntamos respecto a la familia, los amigos. ¿Qué pasará con el trabajo? ¿y los compañeros de trabajo? Y otras tantas preguntas. Un hecho concreto (o posible) hace que el mundo cambie y uno debe adaptarse nuevamente.
El enfoque holístico destaca que el paciente vive en su mundo 24 horas, mientras que el encuentro con la pareja, los hijos, el trabajo, el equipo de salud se produce en forma esporádica.
¿De qué estoy enfermo cuando enfermo? La respuesta no es simple, surgirá paulatinamente a través de diferentes encuentros entre los tres componentes: paciente, equipo médico y la institución.
¿El cáncer es una enfermedad o es la evolución de una falta de control en el crecimiento de las células, o es la expresión orgánica de un rechazo emocional de lo propio? Todas las respuestas posibles y otras preguntas que van surgiendo requieren que uno sea responsable y partícipe del proceso creativo de búsqueda, de lo contrario se impone el silencio.
¿Qué parte de mi ha enfermado? No es una buena pregunta. Cambiemos. ¿Cómo han cambiado cada una de las partes que me forman y que formo parte? La frase “no me importa” o “no me afecta” no tienen sentido en holismo cuando hablamos de enfermar. En nuestro ejemplo: la relación con el cuerpo ha cambiado, la mama ha sido operada, ha vuelto el recuerdo de lo sucedido a la madre de la paciente, el futuro parece incierto. Todos los cambios que han sucedido y que vendrán requieren de cierto grado de atención, interés y preparación para poder verlos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario