Medicina Holística III
Uno siempre da lo mejor en cada momento. ¿Quién lo dijo? No importa. ¿Estás de acuerdo? Tal vez puedas responder sobre el por qué de tu respuesta, tal vez no. No importa. El fruto de tus acciones ¿es el mejor? Para esto tampoco hay respuesta. Cuando comenzamos a pensar, a actuar, a responder en términos de “tal vez” o “es probable” lo que dejamos implícito es nuestra ignorancia. Suena a seguridad pero es solo ignorancia.
¿Cómo resultará esta operación de estómago?, ¿con estos medicamentos se podrá controlar la presión arterial? La respuesta una y otra vez es que “es lo más probable”. El resultado no puede asegurarse, nuestra ignorancia del futuro es manifiesta. Actuamos de acuerdo a nuestra experiencia y a la experiencia de otros pero nada de eso garantiza un resultado único. Acerquémonos a los términos de probabilidad. Cuando la probabilidad es cero, le llamamos hecho imposible, cuando la probabilidad es uno, le llamamos certeza. Ambos hechos son el extremo de una línea con infinitos puntos: nos dan seguridad. La vida cotidiana nos muestra que nos movemos entre ambos extremos, con idas y vueltas. Desde el holismo se insiste que la medida de esa probabilidad la debemos hacer cada uno de nosotros en el momento indicado. Lo que hoy es imposible, en otro momento puede ser algo más probable o incluso una certeza. ¿Vas a tener un hijo? A los tres años de vida es imposible, a los 24 años con las condiciones necesarias pasa a ser altamente probable, con un hijo en brazos constituye una certeza. El solo hecho de “tener un hijo” cambia de estado de probabilidad en función del tiempo. El desafío es aceptar la posibilidad del cambio.
Nuestro mundo anímico nos permanece oculto y a la vez convive en nosotros. “Yo sé lo que me pasa, sólo que no se qué hacer para cambiar”. Frase que podemos escuchar de un fumador, un obeso, un adicto al trabajo, una persona que no habla con sus hijos desde hace mucho tiempo, una persona que no ha logrado tener una pareja después del sufrimiento de la separación entre muchas otras situaciones.
¿Estas actuando en una forma sana? Para evaluar nuestras acciones, desde el holismo se aconsejan dos actitudes positivas y creativas: comparar y practicar una observación participativa.
Comparar implica recordar, estar atento a los cambios y poder darse cuenta, aunque uno no participe directamente de los hechos. Cuando uno abandona una situación que no nos hace bien, el impulso primero es mejorar. Para saber si el cambio es positivo hay que comparar lo nuevo con lo anterior. Surgen así, múltiples diferencias que siempre estuvieron ahí pero permanecían ocultas pero notorias. No podemos comparar si vemos solo una parte del mundo, solo lo anterior o solo lo nuevo. Conseguimos aproximarnos a la vivencia pero solo eso: aproximarnos.
Observar y participar, desde un enfoque holístico, es algo así como hablar y callar, preguntar y responder, saludar y recibir un saludo. Pares complementarios, uno y otro siempre unidos. Cuando falta uno de ellos, falta la armonía y el mundo cambia. Para saber cómo vive un adolescente una forma es observar y participar en la vida del adolescente, su música, su ropa, su peinado ¿Estás dispuesto? Para saber cómo vive un carpintero, una forma es observar y participar en la vida del carpintero. ¿Estás dispuesto? ¿Cómo te ves observando y participando de tu propia vida, de tu mundo? ¿Estás dispuesto? Lo que lograrás será una aproximación, es sólo cuestión de capacidad, pero recuerda que uno siempre da lo mejor en cada momento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario