sábado, 27 de marzo de 2010

Holismo en medicina CUATRO

Medicina Holística IV

El diagnóstico de una enfermedad marca un límite. Por un lado se pierde una condición de la que no tenemos clara conciencia y por otro surge un nuevo estado que debemos aceptar. El límite no es una línea, es más bien una avenida ancha. No todos están dispuestos a pasar de un lado al otro, ese es un tema personal. La recompensa de pasar el límite es la aceptación de uno mismo como tal, como es. Lograr decir “yo soy esto”.
Cuando perdemos algo (la salud, el empleo, la pareja, entre otros) transitamos por un camino normal y saludable de recorrer que llamamos duelo. Comúnmente asociamos el duelo con la muerte pero en realidad es un mecanismo natural de adaptación que requiere de varios pasos hasta lograr aceptar lo que al comienzo nos habíamos negado a admitir. Podemos verlo desde el lado de aquello perdido. Por ejemplo: con el diagnóstico de enfermedad, lo perdido sería el estado de salud; con la formación de una pareja, lo perdido podría ser la situación de vivir solo en uno mismo; con la ganancia de bienes, lo perdido podría ser la tranquilidad de preocuparse sólo de lo estrictamente necesario. Podemos verlo desde el lado de lo adquirido, de lo nuevo, en estos ejemplos: con la enfermedad adquirimos la conciencia de estar vivos, con la formación de una pareja adquirimos un reconocimiento de uno mismo en el otro, con la ganancia de bienes adquirimos el orgullo de lo hecho por mérito propio. El análisis podría continuar con una infinidad de sutilezas que hacen de la vida algo cotidiano.
¿Cuál es la forma correcta de ver este proceso, del lado de las pérdidas o las adquisiciones? La pregunta no tiene sentido. Nos induce a ser parciales, perdemos la totalidad. La realidad es una, la separamos en partes para que su comprensión nos sea posible. Cuando nos preguntamos sobre lo perdido, también lo hacemos sobre lo adquirido.
Aceptar los hechos es un proceso que lleva a asumir el cambio. Cuando hablamos de cambio se quiere decir que reconocemos un límite y su vez, algo antes y algo después. El camino de aceptación puede ser doloroso y por eso, a veces, nos negamos a transitarlo. El tiempo requerido para aceptar una nueva condición es un tiempo individual, no cronológico; la experiencia es intransferible, pero uno siempre sale más fuerte de esta experiencia.
¿Cuándo un diabético comienza a ser diabético?
La diabetes como trastorno del metabolismo requiere un diagnóstico, ciertos estudios de valoración y un tratamiento que incluye cambios en la dieta, ejercicio acorde, medicación necesaria además de información confiable. La pregunta hace referencia a la persona que llamamos diabético, el sentido de la misma apunta hacia una forma de vivir y ver el mundo. Ser diabético podemos verlo desde el límite pero intentando comprender el cambio. ¿La dieta del diabético es demasiado estrecha o ajustada? No es una buena pregunta. Cuando uno acepta los cambios en la dieta comprende que lo que el cuerpo necesita para subsistir es mucho menos de lo que estaba acostumbrado. La atención se desvía hacia nuestra ansiedad por comer como necesidad de incorporar afectos y acumularlo. Al aprender a decir “no” estamos marcando el límite entre vivir por vivir y una forma sana de vivir.
“El mundo cambia en la medida que lo comprendemos”. Cuando te aceptas como diabético (en este ejemplo) vives como tal, puedes decir “yo diabético”, el mundo del que formas parte deja de estar lejos. Es cuestión de cercanías.

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