sábado, 24 de abril de 2010
Holismo en medicina SIETE
El tratamiento de las enfermedades, cuando es parte de un abordaje holístico de la medicina, es un tratamiento integral. Se trata el proceso de enfermar, haciendo que el enfermo y su mundo participen en la tarea. No existen “fórmulas mágica” ni “recetas para todo el mundo”. El tratamiento holístico es un proceso voluntario y con compromiso de cada una de las partes. Si tus fuerzas no parecen suficientes para transitar el camino, no dejes de internarlo. Muchas veces se confunde el miedo y el dolor hacia aquello desconocido con no tener la voluntad y el deseo de estar mejor. El mensaje en esta situación sería algo así como “existe una forma diferente de vivir”.
El terapeuta que vive y practica una medicina holística, utiliza el tratamiento que considera el más efectivo, de acuerdo a su experiencia y la de otros. Puede utilizar la acupuntura, por ejemplo, o puede no hacerlo. Cuando se sugiere un tratamiento, se considera la mejor opinión para el caso determinado. Cuando no se está seguro se impone preguntar a otra persona. El compromiso personal que se adquiere es siempre de respeto.
El terapeuta es un orientador que asume la responsabilidad de aportar su punto de vista en cada caso. Cuando un buen terapeuta actúa con demasiada confianza en sí mismo y sus conocimientos, ha dejado de ser un buen terapeuta. Cuando un buen terapeuta comienza a garantizar resultados, ha dejado de ser un buen terapeuta. Cuando un buen terapeuta no considera la realidad de quien tiene enfrente, ha perdido el enfoque holístico, debe dejar de actuar como tal, corresponde iniciar su propio tratamiento con otro terapeuta.
Recordemos que medicina holística no es sinónimo de tratamiento holístico. Una persona con formación en medicina tradicional requiere formación holística y viceversa.
El siguiente es un listado de varias técnicas que se utilizan en tratamientos holísticos donde no se da más importancia a alguno de ellos. Diagnóstico justo, tratamiento adecuado.
Acupuntura Aeroterapia Algoterapia Apiterapia
Aromaterapia Ayurvédica Balneoterapia Biodanza
Bioretroalimentación Chi-kung Chocoterapia Cinesiterapia
Climatoterapia Colonterapia Cromoterapia Cronoterapia
Digitopuntura Do-in Esferodinamia Eutonía
Fitoteapia Flores de Bach Fonoterapia Gemoterapia
Helioterapia Hidropilates Hidroterapia Hierbas y suplementos
Hipnosis Homeopatía Iridologia Kirlian
Linfoterapia Litoterapia Magnetoterapia Masajes – masoterapia
Medicina china Medicina herbal Medicina quiropráctica Meditación
Mesoterapia Método Feldenkrais Método Rolfing Método Yuen
Musicoterapia Naturopatía Osteopatía Ozonoterapia
Pilates Psicología energética Quiromasajes Reflexología
Reiki Remedios caseros Risoterapia Ritmonutrición
Shiatzu Sofrología Tai-chi Talasoterapia
Terapia artística Terapia con caballos Terapia con delfines Terapia de peces
Terapia de regresión Terapia de sales Terapia gravitacional Terapia holotrópica
Trofología Tui-na Ultrasonoterapia Visualización
Watsu Yemoterapia Yoga Medicina Tradicional
Muchas de las técnicas anotadas más arriba son conocidas, otras no tanto. Algunas requieren de mucho dinero para su implementación, otras dependen enteramente de nuestra voluntad. El objetivo final es lograr convivir con uno mismo en un estado de armonía que llamamos VIDA PLENA.
sábado, 17 de abril de 2010
Holismo en medicina SEIS
Veamos un ejemplo. Tu hijo que nunca ha fumado; en un chequeo de rutina le solicitan una radiografía de tórax. Como se observa una imagen en el pulmón derecho se prosigue con otros estudios, llegándose al diagnóstico de cáncer de pulmón en un estadio avanzado. Treinta días más tarde fallece lejos de ti al encontrarse en otra ciudad, la despedida no pudo realizarse. Uno nunca está preparado para vivir el proceso de morir de un hijo. ¿Qué harías en esta situación? La pregunta carece de sentido. La respuesta es pura especulación. Cada detalle anotado en el ejemplo nos prepara para lo que vendrá. ¿Realmente crees esto? ¿La sospecha de la existencia de un tumor pulmonar te prepara para su confirmación? ¿Cómo le dirías a tu hijo que su diagnóstico es de una enfermedad en una etapa incurable? Dejemos tantas preguntas y cambiemos el enfoque.
No necesitas permiso para hablar con tu hijo pero puedes optar por ceder tu derecho a otra persona, tal vez otro familiar, el médico o un psicólogo que logre dar la noticia por ti. Puedes sentirte obligado a ser tu mismo quien enfrente la nueva situación por la razón que argumentes, pero esa obligación sigue siendo solo tuya, es una imposición tuya. Sentirse firme y poder enfrentarlo es parte del proceso de comunicar malas noticias así como sentirse con el deber de hacerlo. Pero ¿quieres hacerlo?
Todo lo anotado se aplica en cada uno de los pasos que llevan al diagnóstico y el tratamiento. Imagina: para obtener una radiografía de tórax hay que anotarse en policlínica, esperar la consulta con el médico, solicitar hora para el estudio, esperar el momento indicado, llevarle el estudio al médico, esperar que lo interprete y finalmente escuchar que es lo que tenemos (y lo que no tenemos). Cada paso aumenta nuestra angustia/ansiedad desde el lugar en que nos toca vivirlo, como paciente, padre, esposa, hermano, hijo, administrativo, enfermería, médico. Las cosas se complican cuando nos sentimos con la obligación a actuar y no podemos, cuando nuestros movimientos dependen de otros, cuando procedemos empujados por la culpa. Todo esto nos hace formar parte y a la vez generamos un espiral de sufrimiento que aumenta el dolor en todas sus dimensiones. Hasta aquí no hay nada malo, nada negativo. Todo nuestro ser reacciona frente a una situación que nos toca vivir o más bien, frente al cúmulo de situaciones que nos toca vivir.
¿Cuál es el tema en este ejemplo? ¿La muerte? Es uno de ellos. Además encontramos otros tantos como el dolor de perder algo que sentimos que nos pertenece; qué posición es la mejor frente a este diagnóstico; cómo acompañar en estas situaciones (la tarea más importante); cuándo hablar y cuándo mantener silencio, entre tantas otras.
Buscar respuestas a todo es más un juego que un encuentro con la certeza. Si nos toca vivir una realidad como esta, valoraremos el contexto en el momento, actuaremos de acuerdo a motivos que no siempre comprendemos y siempre daremos lo mejor de nosotros mismos. Una aproximación a situaciones vitales como esta, nos la ofrece el lenguaje. Se requiere de cierta tranquilidad interior para escuchar y ser escuchados, para oír y ser oídos. Los gestos hablan, las intenciones hablan, pero recuerda que el silencio también es parte de la armonía justa.
sábado, 3 de abril de 2010
Holismo en medicina CINCO
En el centro de la medicina holística no está “el hombre” como género, no están “todos los hombres”, por así decirlo. Tampoco lo está la enfermedad, aunque sea un evento inseparable de la vida cotidiana. El centro no lo ocupa la curación o el proceso curativo. En un abordaje holístico de la medicina quien se coloca preferentemente en el centro de atención es el individuo mismo: es una medicina de la persona. El paciente tiene un nombre que lo identifica, una realidad que lo caracteriza y requiere de un tiempo justo para una atención adecuada.
El término “el encuentro” es un acercamiento de dos mundos. Por un lado una persona que se coloca en posición de paciente en el sentido que reconoce que no puede manejar por sí misma una situación que lo deja perplejo, sin respuestas. Por otro lado se encuentra otra persona que podemos llamar médico o terapeuta que posee la disposición de ayudar a otra persona y para ello reconoce que no puede manejar por sí mismo todas las situaciones que lo dejan perplejo y sin respuestas. Para ello toma una posición de autoexigencia que llamamos “formación profesional”, proceso que termina con el fin de su propia vida.
De “el encuentro” surge un contrato que no requiere estar escrito. Contrato de medios, es decir, cada una de las partes se compromete a poner lo mejor de sí para lograr un fin. Este fin usualmente no es el mismo para el médico y para el paciente. El médico y/o el paciente pueden tomar como finalidad obtener el éxito terapéutico, o llegar a un diagnóstico de lo que está sucediendo, o solicitar estudios de alta tecnología solo por tenerlos o derivar a quien pueda llegar a estos fines. Se consideran un error estos abordajes. La finalidad del médico es lograr ser parte de un espacio terapéutico, donde el proceso de curar es eso: un proceso. Cuando hablamos de fin o finalidad, también va de la mano de éxito, fracaso, prestigio, omnipotencia. No es el camino.
Si tomamos “aceptación” como sinónimo de “curación” hemos dado un paso muy importante. Aceptación de la situación vital; del estado de enfermedad; del nivel de salud; de “esto es lo que tengo y no lo que podría tener”. No es lo mismo que “resignación”. Se requiere que seamos activos, cautos y sinceros. La resignación conlleva someterse a un destino que abruma. Cuando reconocemos que es posible hacer algo por mejorar, nos negamos a la idea de “a mi edad no es posible cambiar”. El camino hacia la aceptación es doloroso, pero se avanza más firme en cada paso, en cada etapa, hasta que el dolor se torna aceptable. Podemos convivir con él porque reconocemos su existencia, ya no nos desgastamos intentando escondernos de lo que vive en nosotros.
Con el transcurso de nuestras acciones y vivencias nos armamos “un mundo a nuestra medida”. El paso del tiempo es un evento natural y necesario. Una parte de nosotros se siente atada al tiempo y otra vive en nosotros sin importar si el tiempo ha pasado y cuanto. Recordar se encuentra unido a nuestros sentimientos y estos a nuestra forma de reaccionar frente a situaciones que nos involucran a nosotros mismos. Tal vez que lo que desencadena un sentimiento no sea una situación real. Imagina que alguien entró a tu casa en la noche, pero nadie ha entrado. La angustia que vives es real, desencadenada por algo que puede ser y no lo es, en este caso. La angustia no tiene tiempo, aprieta nuestro corazón, permanece con un recuerdo desagradable. Cuando surge, trae consigo todas aquellas situaciones angustiantes que se renuevan porque siempre han estado ahí. En el centro de esta historia siempre está uno mismo.
sábado, 27 de marzo de 2010
Holismo en medicina CUATRO
El diagnóstico de una enfermedad marca un límite. Por un lado se pierde una condición de la que no tenemos clara conciencia y por otro surge un nuevo estado que debemos aceptar. El límite no es una línea, es más bien una avenida ancha. No todos están dispuestos a pasar de un lado al otro, ese es un tema personal. La recompensa de pasar el límite es la aceptación de uno mismo como tal, como es. Lograr decir “yo soy esto”.
Cuando perdemos algo (la salud, el empleo, la pareja, entre otros) transitamos por un camino normal y saludable de recorrer que llamamos duelo. Comúnmente asociamos el duelo con la muerte pero en realidad es un mecanismo natural de adaptación que requiere de varios pasos hasta lograr aceptar lo que al comienzo nos habíamos negado a admitir. Podemos verlo desde el lado de aquello perdido. Por ejemplo: con el diagnóstico de enfermedad, lo perdido sería el estado de salud; con la formación de una pareja, lo perdido podría ser la situación de vivir solo en uno mismo; con la ganancia de bienes, lo perdido podría ser la tranquilidad de preocuparse sólo de lo estrictamente necesario. Podemos verlo desde el lado de lo adquirido, de lo nuevo, en estos ejemplos: con la enfermedad adquirimos la conciencia de estar vivos, con la formación de una pareja adquirimos un reconocimiento de uno mismo en el otro, con la ganancia de bienes adquirimos el orgullo de lo hecho por mérito propio. El análisis podría continuar con una infinidad de sutilezas que hacen de la vida algo cotidiano.
¿Cuál es la forma correcta de ver este proceso, del lado de las pérdidas o las adquisiciones? La pregunta no tiene sentido. Nos induce a ser parciales, perdemos la totalidad. La realidad es una, la separamos en partes para que su comprensión nos sea posible. Cuando nos preguntamos sobre lo perdido, también lo hacemos sobre lo adquirido.
Aceptar los hechos es un proceso que lleva a asumir el cambio. Cuando hablamos de cambio se quiere decir que reconocemos un límite y su vez, algo antes y algo después. El camino de aceptación puede ser doloroso y por eso, a veces, nos negamos a transitarlo. El tiempo requerido para aceptar una nueva condición es un tiempo individual, no cronológico; la experiencia es intransferible, pero uno siempre sale más fuerte de esta experiencia.
¿Cuándo un diabético comienza a ser diabético?
La diabetes como trastorno del metabolismo requiere un diagnóstico, ciertos estudios de valoración y un tratamiento que incluye cambios en la dieta, ejercicio acorde, medicación necesaria además de información confiable. La pregunta hace referencia a la persona que llamamos diabético, el sentido de la misma apunta hacia una forma de vivir y ver el mundo. Ser diabético podemos verlo desde el límite pero intentando comprender el cambio. ¿La dieta del diabético es demasiado estrecha o ajustada? No es una buena pregunta. Cuando uno acepta los cambios en la dieta comprende que lo que el cuerpo necesita para subsistir es mucho menos de lo que estaba acostumbrado. La atención se desvía hacia nuestra ansiedad por comer como necesidad de incorporar afectos y acumularlo. Al aprender a decir “no” estamos marcando el límite entre vivir por vivir y una forma sana de vivir.
“El mundo cambia en la medida que lo comprendemos”. Cuando te aceptas como diabético (en este ejemplo) vives como tal, puedes decir “yo diabético”, el mundo del que formas parte deja de estar lejos. Es cuestión de cercanías.
sábado, 6 de marzo de 2010
Holismo en Medicina TRES
Uno siempre da lo mejor en cada momento. ¿Quién lo dijo? No importa. ¿Estás de acuerdo? Tal vez puedas responder sobre el por qué de tu respuesta, tal vez no. No importa. El fruto de tus acciones ¿es el mejor? Para esto tampoco hay respuesta. Cuando comenzamos a pensar, a actuar, a responder en términos de “tal vez” o “es probable” lo que dejamos implícito es nuestra ignorancia. Suena a seguridad pero es solo ignorancia.
¿Cómo resultará esta operación de estómago?, ¿con estos medicamentos se podrá controlar la presión arterial? La respuesta una y otra vez es que “es lo más probable”. El resultado no puede asegurarse, nuestra ignorancia del futuro es manifiesta. Actuamos de acuerdo a nuestra experiencia y a la experiencia de otros pero nada de eso garantiza un resultado único. Acerquémonos a los términos de probabilidad. Cuando la probabilidad es cero, le llamamos hecho imposible, cuando la probabilidad es uno, le llamamos certeza. Ambos hechos son el extremo de una línea con infinitos puntos: nos dan seguridad. La vida cotidiana nos muestra que nos movemos entre ambos extremos, con idas y vueltas. Desde el holismo se insiste que la medida de esa probabilidad la debemos hacer cada uno de nosotros en el momento indicado. Lo que hoy es imposible, en otro momento puede ser algo más probable o incluso una certeza. ¿Vas a tener un hijo? A los tres años de vida es imposible, a los 24 años con las condiciones necesarias pasa a ser altamente probable, con un hijo en brazos constituye una certeza. El solo hecho de “tener un hijo” cambia de estado de probabilidad en función del tiempo. El desafío es aceptar la posibilidad del cambio.
Nuestro mundo anímico nos permanece oculto y a la vez convive en nosotros. “Yo sé lo que me pasa, sólo que no se qué hacer para cambiar”. Frase que podemos escuchar de un fumador, un obeso, un adicto al trabajo, una persona que no habla con sus hijos desde hace mucho tiempo, una persona que no ha logrado tener una pareja después del sufrimiento de la separación entre muchas otras situaciones.
¿Estas actuando en una forma sana? Para evaluar nuestras acciones, desde el holismo se aconsejan dos actitudes positivas y creativas: comparar y practicar una observación participativa.
Comparar implica recordar, estar atento a los cambios y poder darse cuenta, aunque uno no participe directamente de los hechos. Cuando uno abandona una situación que no nos hace bien, el impulso primero es mejorar. Para saber si el cambio es positivo hay que comparar lo nuevo con lo anterior. Surgen así, múltiples diferencias que siempre estuvieron ahí pero permanecían ocultas pero notorias. No podemos comparar si vemos solo una parte del mundo, solo lo anterior o solo lo nuevo. Conseguimos aproximarnos a la vivencia pero solo eso: aproximarnos.
Observar y participar, desde un enfoque holístico, es algo así como hablar y callar, preguntar y responder, saludar y recibir un saludo. Pares complementarios, uno y otro siempre unidos. Cuando falta uno de ellos, falta la armonía y el mundo cambia. Para saber cómo vive un adolescente una forma es observar y participar en la vida del adolescente, su música, su ropa, su peinado ¿Estás dispuesto? Para saber cómo vive un carpintero, una forma es observar y participar en la vida del carpintero. ¿Estás dispuesto? ¿Cómo te ves observando y participando de tu propia vida, de tu mundo? ¿Estás dispuesto? Lo que lograrás será una aproximación, es sólo cuestión de capacidad, pero recuerda que uno siempre da lo mejor en cada momento.
sábado, 27 de febrero de 2010
Holismo en medicina DOS
Intentemos responder estas preguntas ¿De qué estoy enfermo cuando enfermo? ¿Qué parte de mi se ha enfermado?
Aproximémonos a través de un caso clínico. Ana se ha encontrado un bulto en su mama derecha. Como su madre ya fue operada de cáncer de mama, consulta a su médico esa misma semana. Se realizan los estudios necesarios que confirman la sospecha. Un tiempo después es operada, se retira media mama y los ganglios de la axila derecha. Culmina el tratamiento con medicamentos intravenosos y se decide no realizar radioterapia en vista a una cirugía de reconstrucción mamaria.
Luego, al cursar un cuadro depresivo/ansioso se agrega al tratamiento, por indicación psiquiátrica, medicación antidepresiva, para la ansiedad y el insomnio. Se deriva a valoración por psicólogo. Han pasado once meses desde el diagnóstico. ¿Podemos responder las preguntas iniciales? Aun no.
A esta descripción le debemos agregar otros aspectos también importantes. Sabemos el nombre de la paciente pero nada conocemos de su edad, con quién vive, cómo ha tomado la situación de la madre, qué circunstancias preceden al diagnóstico, qué sucede con el apoyo necesario, cómo ha abordado el tema de la muerte, cuál es la estadificación del cáncer de mama, entre otras muchas condiciones.
¿Quién ha enfermado? La respuesta tradicional pone en el centro a la enfermedad del paciente: es un paciente con cáncer. Desde una perspectiva holística quien ha enfermado es todo el paciente y su mundo. Su cuerpo está mostrando que existe una relación que no es armónica. Su mente debe adaptarse en forma creativa. Cada momento, cada situación requiere adaptación creativa. Esta tarea también debe aprenderse. Todo el paciente ha enfermado, no sólo su mama: el ajuste debe ser de todo el paciente.
El mundo ha cambiado, pero ¿qué incluye su mundo? ¿La pareja está? ¿ayuda, complica o actúa indiferente? Lo mismo nos preguntamos respecto a la familia, los amigos. ¿Qué pasará con el trabajo? ¿y los compañeros de trabajo? Y otras tantas preguntas. Un hecho concreto (o posible) hace que el mundo cambie y uno debe adaptarse nuevamente.
El enfoque holístico destaca que el paciente vive en su mundo 24 horas, mientras que el encuentro con la pareja, los hijos, el trabajo, el equipo de salud se produce en forma esporádica.
¿De qué estoy enfermo cuando enfermo? La respuesta no es simple, surgirá paulatinamente a través de diferentes encuentros entre los tres componentes: paciente, equipo médico y la institución.
¿El cáncer es una enfermedad o es la evolución de una falta de control en el crecimiento de las células, o es la expresión orgánica de un rechazo emocional de lo propio? Todas las respuestas posibles y otras preguntas que van surgiendo requieren que uno sea responsable y partícipe del proceso creativo de búsqueda, de lo contrario se impone el silencio.
¿Qué parte de mi ha enfermado? No es una buena pregunta. Cambiemos. ¿Cómo han cambiado cada una de las partes que me forman y que formo parte? La frase “no me importa” o “no me afecta” no tienen sentido en holismo cuando hablamos de enfermar. En nuestro ejemplo: la relación con el cuerpo ha cambiado, la mama ha sido operada, ha vuelto el recuerdo de lo sucedido a la madre de la paciente, el futuro parece incierto. Todos los cambios que han sucedido y que vendrán requieren de cierto grado de atención, interés y preparación para poder verlos.
sábado, 13 de febrero de 2010
Medicina Holística I
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Holismo no es un término médico, es la aplicación de una forma de vivir y ver el mundo a la práctica médica. Proviene del griego Olos en el sentido de “todo”, “entero” o “completo”, pero principalmente expresa una correspondencia: un todo formado por partes que se relacionan entre sí constituyendo una estructura que se modifica a sí misma. El entorno (social, económico, emocional, geográfico, histórico) se agrega al enfoque tradicional de órganos y estructuras que enferman. Una persona es a la vez un conjunto ordenado de células; es el trabajo que realiza; es parte de una trama social; es familia; es parte del hecho religioso que nos sentimos identificados; es materia emocional; entre otros tantos aspectos en que uno participa, nos guste o no.
La educación holística es una formación personal: uno es a la vez el maestro y el alumno. La premisa que nos mueve aquí sería algo así: lo que es comprensible para el maestro, también puede ser comprensible para mí. La persona que ha dicho tal o cual cosa no se considera como fundamento de dicho conocimiento, es solo una referencia. Se estima que la opinión del doctor tal o del profesor cual, carece de una jerarquía superior solamente por ser dichas por esa persona; quien da la importancia necesaria a una opinión o un conocimiento es uno mismo. Cuando esto no es posible, simplemente no podemos hablar sobre determinado aspecto, se impone el silencio.
La medicina es una disciplina artesanal y eminentemente práctica. La aproximación holística en medicina es un intento de comprender la relación médico-paciente-institución (colocada en una posición central), además de pretender guiar a sus elementos hacia una forma sana de vivir. Desde este punto de vista la consulta médica comienza con el saludo. En ese momento se encuentran tres mundos: el paciente que necesita ayuda y la solicita; el equipo médico que se compromete en poner lo mejor de sí, sin garantizar resultados y la institución que da soporte a todo el sistema. El paciente deja de ser el portador de una enfermedad que hay que curar (sujeto pasivo) y pasa a ser parte activa en el proceso terapéutico. Es quien supervisa su tratamiento, no se le impone un diagnóstico ni los estudios necesarios ni las indicaciones médicas.
Para tomar decisiones se debe estar informado. La educación médica le corresponde al equipo médico, lo que el paciente necesita saber es todo lo correspondiente a lo que le aqueja, no tanto una formación médica completa. La formación como individuo, como ser, es una tarea personal e intransferible. Ambas formaciones son necesarias, pero una parte no puede saber que sucede en la otra. La tarea que se impone es preguntar. Si estas en posición de paciente y dudas de cuánto tiempo debo esperar para medir el colesterol una vez iniciado el tratamiento con dieta, ejercicio y medicación, pregunta a tu médico. Si estas en posición de médico y necesitas saber si el cuadro depresivo ha mejorado luego de iniciada la terapia con un psicólogo y el uso de medicación, pregunta a tu paciente.
Si vas al médico y le tienes miedo, no vayas a ese médico. Si ese médico no te valora como persona, no vayas a ese médico. Sigue buscando. No siempre te atenderá la misma persona a lo largo de toda tu vida. Sigue buscando. Permite que otra persona sea tu médico, la clave aquí se denomina confianza. Confiar, en este caso, es permitir que puedan sugerirte cambios creativos que logres implementar para convivir con la situación de enfermedad. La opinión médica se razona como la mejor opinión en su materia. La decisión final sobre qué hacer en tu vida, tu enfermedad, en tu mundo, con tus cosas, siempre es tuya.
